Primera Crítica!

Pérez&Disla, el tándem formado por Jaume Pérez y Juli Disla, han conseguido empastar de una forma brillante sus capacidades, sus genialidades. Para mí ya fue una muestra evidente aquel “Expuestos” que mostraron por primera vez en la primera edición de Russafa Escènica; en ésta, “La gente”, reafirman su compromiso estético: colocan al espectador un poco fuera del marco convencional habitual, acercan el texto a la cotidianeidad y reafirman un naturalismo que roza la excelencia en algunas actrices/actores. Es un todo a la una.

Estoy contento con el hecho de que personas de mi generación, como es el caso de “Pérez&Disla” o el de “El Pont Flotant” se hayan desempolvado con lucidez de cierto provincianismo escénico, hayan sabido integrar lo valioso de la propia circunstancia escénica autóctona y hayan importado, sin plagio ni corto y pego lo que han visto y vivido fuera. Me alegro porque son apuestas conscientes, ya maduras, y elaboradas a lo largo de sus propias experiencias que dotan a la escena valenciana de un aire fresco i per molts anys que uno, como espectador, reconoce directamente en los pulmones.

En “La gente”, como ya pasaba en “Expuestos”, se hilvana lo que sucede a través de la comicidad: continuos guiños al espectador haciéndole partícipe de la farsa. La farsa en aquella pieza era la propia escena y los que la hacen posible, en “La gente” es la representación de una asamblea. Sentados en círculo con el público, los actores representan durante algo más de una hora una asamblea. Una asamblea que nos recuerda a las del 15-M, pero que es extrapolable a muchas otras que se repiten en el seno de muy distintas asociaciones. Es al fin y al cabo una parodia de las asambleas. Nos reconocemos en tal o cual personaje, o más bien reconocemos a éste o aquel y acabamos burlándonos de la gente. La gente, que según la versión online de la RAE es la pluralidad de personas, debe ser algo que no somos exactamente nosotros mismos. La gente está un poco reñida con nosotros, con yo, la gente son todos los demás; la gente piensa esto, la gente va a tal sitio, -¿dónde va Vicente?-donde va la gente…

Se genera en el transcurso de la pieza este distanciamiento, para de alguna manera hacernos ver que nosotros también somos la gente sin que nos sintamos ofendidos, pero entonces sucede que la gente es tremendamente incapaz de dialogar, de acordar, de comprometerse…porque la gente es egoísta o caprichosa o dictatorial o condescendiente o sensible o lo que sea…y mientras tanto el mundo se desmorona y al final estamos más decididos a volver a casa que a otra cosa. No hay acción posible, no desde luego desde la asamblea.

“La gente”, que ha sido dirigida y escrita con acierto, imagino con la ayuda de los propios actores/actrices en el proceso de creación y donde a éstos se les nota disfrutar, nos dice que la participación ciudadana directa es cuanto menos imposible. Una mofa de los procesos de participación que se han ido vertebrando en los últimos años pero que en realidad vienen de mucho más atrás. Es imposible reconocer algo positivo en “La gente” que nos haya aportado este tipo de encuentros y parece que enlaza con ese discurso de alguna izquierda que ha sido constante durante los últimos veinte años que nos repetía hasta la fatiga que eso de los cambios desde abajo no son más que quimeras, posición que ha ido mermando y paralizando cualquier reacción ante el imparable avance del neoliberalismo.

Es evidente que los cambios de empoderamiento de la ciudadanía son lentos, pero podemos pensar y aprender que existen posibilidades como bien lo han demostrado en Islandia (tal vez no es de extrañar que este país cuenta con el parlamento más antiguo del mundo) o podemos, rozando el cinismo, claudicar ante nuestra propia frustración mirando de reojo lo naíf que hemos sido, que la gente ha sido, por un instante.

El critique con

Pérez&Disla, el tándem formado por Jaume Pérez y Juli Disla, han conseguido empastar de una forma brillante sus capacidades, sus genialidades. Para mí ya fue una muestra evidente aquel “Expuestos” que mostraron por primera vez en la primera edición de Russafa Escènica; en ésta, “La gente”, reafirman su compromiso estético: colocan al espectador un poco fuera del marco convencional habitual, acercan el texto a la cotidianeidad y reafirman un naturalismo que roza la excelencia en algunas actrices/actores. Es un todo a la una.

Estoy contento con el hecho de que personas de mi generación, como es el caso de “Pérez&Disla” o el de “El Pont Flotant” se hayan desempolvado con lucidez de cierto provincianismo escénico, hayan sabido integrar lo valioso de la propia circunstancia escénica autóctona y hayan importado, sin plagio ni corto y pego lo que han visto y vivido fuera. Me alegro porque son apuestas conscientes, ya maduras…

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