+ gente CRÍTICA

“Un montaje que merece la pena. Aparte de la propuesta escénica innovadora en lo formal, es muy interesante porque te golpeará en la conciencia y te incomodará”.

Manu de la Fuente (Gente con duende)

http://genteconduende.wordpress.com/2013/06/10/buenas-ideas-ahogadas-en-palabras-vacias/

Gente con Duende 2

Buenas ideas ahogadas en palabras vacías

“La gente”  un proyecto teatral de la compañía Pérez&Disla que reflexiona sobre los movimiento asociativos y el concepto de participación ciudadana. Buenas ideas ahogadas en palabras vacías podría ser un posible resumen del argumento. La propuesta escénica es diferente porque el público se sienta en círculo en el escenario junto a los actores. 

En la sala Cuarta Pared (C/Ercilla, 20, Madrid) hasta el 16 de junio

.

Cuando entras, te reciben dos de los actores que te agradecen tu presencia. Un cierto hormigueo de satisfacción, de cercanía, de que vas a formar parte de algo diferente como propuesta teatral y que te recuerda muchas de las reuniones a las que todos hemos asistido. Sin embargo, poco a poco, todo se vuelve más convencional. Se habla y no sabes de qué, muchas palabras y frases redondas  que suenan realmente bien, pero que no dicen nada. Entonces como espectador, al menos en mi caso, no sabes si intervenir, si preguntar. ¿Qué es lo que pasa? ¿De qué hablamos ¿ ¿Dónde estamos? ¿Somos marionetas de un juego de supuesta participación en el que nos dejamos llevar? Sin embargo no haces nada, no sé si por comodidad, por convención teatral, porque la invitación no termina de cuajar o por temor  a estropear un espectáculo totalmente estructurado.

El texto y la atmósfera te obliga a reflexionar sobre lo que estás viviendo en la escena y la incomodidad se apodera poco a poco de ti. Palabras y palabras, vacías, salpicadas de algunos trazos de historias personales de algunos de los actores infiltrados. Estás invitado a participar, pero no sabes si es más a claudicar o a enfrascarte en una burocracia asociativa de comisiones territoriales, sectoriales, mixtas y representantes a todos los niveles. Es el reflejo de situaciones cotidianas en las que nos hemos podido ver envueltos, en reuniones tan interminables como estériles, navegando el círculo y sin avanzar. Las palabras no dicen nada, pero lo dicen todo. La atmósfera creada de incomunicación, de tiempo perdido, te golpean con dureza por lo que pueden significar en la vida real. Las reflexiones se tornan oscuras y tremendamente frustrantes en el ideario personal de cada uno a partir de las experiencias propias. ¿Es esta reunión un reflejo de la situación de muchos de los movimientos participativos de nuestra sociedad? ¿Sirven de algo este tipo de reuniones? ¿Se arreglan cosas, ocupamos huecos libres o simplemente entretenemos el tiempo para tranquilizar nuestra conciencia con nuestras dosis medidas de reivindicación?

La propuesta escénica es innovadora porque el público se sienta en círculo en un escenario despojado de cualquier elemento. Se imitan las reuniones multitudinarias con los actores intercalados entre los espectadores con un ambiente muy conseguido. Se rompe la convención de la cuarta pared, aunque solo de forma aparente y como recurso, porque la atmósfera creada no invita a la intervención espontánea del público. Al menos en la función a la que yo asistí, es posible que otros días, el resultado podría sea diferente.

El texto es de Juli Disla y la dirección de Jaume Pérez. Ambos forman parte de la compañía Pérez&Disla, de Valencia,  y “La gente” es su segundo  trabajo enmarcado en la situación política actual con referencias al movimiento 15 M. Los actores, unos dirigiendo la reunión otros infiltrados entre el público, son Juli Disla, Ruth Atienza, César  Tormo, Lorena López y Toni Agustí y además para estas funciones en Madrid han contado con la participación de otros compañeros como Marta Belenguer, Carles Sanjaime y María Vázquez. Todos están muy creíbles y a un gran nivel. Por otro lado, este montaje desmitifica la convención teatral. Los actores entre el público se comportan como cualquier persona. El estilo es muy cercano y natural. El ambiente está muy conseguido, como cualquier reunión a la que podemos acudir en nuestro día a día. Sin embargo, es todo tan normal, tan cercano y habitual, que se pierde parte de la magia del teatro como espectáculo, como algo especial y único.

Un montaje que merece la pena. Aparte de la propuesta escénica innovadora en lo formal, es muy interesante porque te golpeará en la conciencia y te incomodará. Te invitará reflexionar sobre cómo los ciudadanos ejercemos nuestro derecho a participar en la sociedad en que vivimos y también como a veces lo desaprovechamos o simplemente nos quedamos al margen de cualquier acción conjunta. Además, después de la función tendrás la necesidad de discutir y de confrontar opiniones. El teatro sirve para entretener y también para hacer pensar, aunque el resultado como reflejo de la vida real, pueda ser un poco frustrante.

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