ARTEZblai opina que LA GENTE…

“(…) reflexión vivencial acerca de los mecanismos que actúan sobre cada individuo y su relación en la toma de conciencia colectiva 

(…)  se aprecia frescura, talento y buena dosis de sinceridad. El espectáculo carece de pompa y artificio. La palabra protagoniza el discurso escénico que es dominado por los intérpretes haciendo fluir a los personajes con pasmosa naturalidad”

“Sin duda, estamos ante un espectáculo sugerente e instructivo que es preciso recomendar”

Manuel Sesma Sanz  (Artezblai)

ARTEZhttp://www.artezblai.com/artezblai/la-gentejuli-dislajavier-perez.html

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Quién es quién

En la calle, en la terraza de un bar, en el cine, las personas estamos unas junto a otras disociadas en un mundo privado y reducido que es la individualidad. No obstante, alguien nos percibe como un conjunto, una masa, un colectivo con unas características determinadas: transeúntes, consumidores, espectadores. La diferencia entre individuo y colectivo no solo es cuestión de cantidad, sino de toma de conciencia existencial.

En “La Gente” de Pérez & Disla se plantea una reflexión vivencial acerca de los mecanismos que actúan sobre cada individuo y su relación en la toma de conciencia colectiva. Desde esta perspectiva, no solo se descubren el “yo” y el “tú”, sino el “nosotros”, el “vosotros” y el “ellos”. Aunque solo aparezcan estos conceptos en un contexto abstracto o indeterminado, la sola mención de estos pronombres personales implica un intento de búsqueda de identidad.

Pero “La Gente” no es solo eso. La pieza recrea un universo colectivo que muestra algunos de los procedimientos democráticos que rigen en nuestra sociedad contemporánea. Una reunión, pequeña asamblea, metáfora del régimen de representación democrática, muestra las maniobras de participación de los ciudadanos.

En el inicio del espectáculo, la asamblea debería aprobar o rechazar una serie de puntos recogidos en un acta cuya mera lectura se hace farragosa para la mayoría del auditorio. Términos, conclusiones, conciertos, comisiones –ejecutiva, territorial, central, sectorial y mixta– representantes, nombramientos, ratificaciones se mezclan hasta la incomprensión.

Objetivos, acciones, casuísticas personales, intervenciones incontroladas, protagonismos y toda una serie de discursos dibujan a unos personajes definidos sicológicamente que significan buena parte de nuestra sociedad. Solidarios, emotivos, radicales, infiltrados, indefensos, y hasta algún espectador colabora con espontaneidad.

Y es que la puesta en escena que Pérez & Disla proponen para “La Gente” se realiza con el público formando un círculo al mismo nivel. Los personajes se mezclan con los espectadores y solo aquellos saben quién es quién.

En “La Gente” se aprecia frescura, talento y buena dosis de sinceridad. El espectáculo carece de pompa y artificio. La palabra protagoniza el discurso escénico que es dominado por los intérpretes haciendo fluir a los personajes con pasmosa naturalidad.

Tanto el tema como el tipo de montaje muestran el ingenio y las ganas de dar un paso adelante con el teatro en tiempos de carencias materiales. La compañía Pérez & Disla demuestra su capacidad de observación y saca excelente partido a una realidad democrática frecuente, el movimiento asambleario. Con enorme sentido escénico, la pieza reproduce y analiza algunos vericuetos de la democracia tanto en su aspecto intelectual como emotivo. Los intérpretes, con exquisita compenetración, crean una atmósfera envolvente y absolutamente verosímil que, en algunos momentos, llega a desconcertar al espectador.

A la frescura y al talento del espectáculo hay que añadir su sinceridad que en los tiempos que transitamos es de agradecer. El montaje carece de trampas. Los intérpretes se muestran a pelo; siguen un guión –por supuesto– pero pueden improvisar cuando alguien del público se suma al diálogo. Los personajes y los demás, los que hablan y los que callan aunque voten, los que verbalmente se desnudan y los que se sorprenden, los intérpretes y el público son la misma cosa porque, en este montaje, todos somos gente; la cuestión está en tomar conciencia de nuestra identidad.

Sin duda, estamos ante un espectáculo sugerente e instructivo que es preciso recomendar por su originalidad escénica y por la reflexión democrática que proporciona. “La Gente” es un gran ejercicio de participación que nos hace pensar que la democracia no es solo un acto estacionalmente puntual como algunos nos quieren hacer ver. El sentido democrático es una actitud.

Manuel Sesma Sanz

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